Antes de seguir hablándote sobre las diferentes áreas que conforman nuestro ser y que son importantes para restablecer el equilibrio y decirle adiós a la ansiedad, quiero escribirte acerca de que es la ansiedad realmente, un significado más allá de lo clínico y que en mi experiencia no tendría otra forma más para definirlo.

Tengo la esperanza, de que quizás contándote la perspectiva que tengo sobre ella y a la que muchos de mis pacientes han llegado, empieces a hacer de la ansiedad un proceso consciente que tiene mucho más que ver con la renovación y la transformación de nosotros como personas, que con el miedo impidiéndote muchas cosas desde el principio.

Durante 10 años de mi vida luché y traté de mantener a raya a la ansiedad, es decir tenía un ataque de pánico, intentaba que no me afectará demasiado, trataba de limitar los pensamientos, por no decir censurarlos, pasaba todo y luego seguía con la vida en que me sentía cómoda y segura, pero nunca me percaté de que justamente esa vida, esa rutina, esos hábitos, esos pensamientos, eran justamente los que me estaban haciendo muchísimo daño. 

No pedí ayuda ni tampoco traté de realizar cambios a nada de lo que hacía, creía que no hacía falta, pero en caso de hacerlo o de considerar modificar algo, pensaba que tal vez todo fuera contra producente para mí y las cosas con mi ansiedad empeorarían. Nunca me atreví a saber que podría pasar si tan solo ponía un pie delante del límite que el miedo me marcaba, nunca fui más allá, me quedé en el mismo lugar, haciendo lo mismo, esperando que la ansiedad se fuera como por arte de magia, tal y como yo percibía que había llegado a mi vida.

Finalmente cuando mis niveles emocionales llegaron al tope y no soportaron más el peso de la ansiedad, fue cuando las cosas comenzaron a empeorar y  sin haber hecho ningún cambio. Allí todo lo que había aprendido para mantener mi ansiedad a raya no me funcionó más, entrando a un callejón del que yo no veía salida, cada día lo vea más oscuro que el día anterior y ningún recurso me funcionaba ya, fue entonces cuando decidí pedir ayuda.

La guía que encontré empezó a confrontar la forma de pensar, de actuar y sentir que tenía, empezó a moverme a nuevas costumbres de todo tipo o que bien había dejado o nunca había intentado por temor al cambio, porque la ansiedad me decía “no, para allá no”. No te mentiré, al principio era una incomodidad tremenda y un poco de más ansiedad, pero pronto y conforme paso el tiempo y apliqué herramientas, técnicas y demás, todo fue más fácil, el cambio se produjo y la ansiedad dejó de tener fuerza.

Ahora que lo veo en perspectiva, desde el día 1 en que me propuse buscar ayuda y hacer los cambios que mi guía me dijo, mi vida dió un giro de 380 grados, ¿Y sabes porque? porque finalmente había hecho algo diferente a lo que normalmente hacia cuando la ansiedad llegaba, pasé de no hacer nada, de leer artículos, de ver videos en youtube o de esperar una fórmula mágica que nunca aplicaba y de la mentalidad de “algún día tendrá que irse” a “yo con mis acciones haré que se vaya”.

Créeme cuando te digo que aquella Montserrat que visitó el consultorio un día de marzo no es la misma que te esta hablando el día de hoy, muchas cosas han pasado en mi interior y he descubierto otras cuantas aún más interesantes, poco a poco me he ido transformando y lo seguiré haciendo porque nunca dejas de aprender una vez que te embarcas a ver lo que hay más allá de miedo.

Si alguien me hubiera dicho que la ansiedad era un camino de transformación como ahora te lo digo yo, no lo hubiera creído ni por todo el oro del mundo y puedo imaginarme lo que piensas en este momento, “ Es imposible, ¿cómo la ansiedad puede ser un cambio o una transformación si se siente tan horrible, si duele, si cada vez es peor?”, pero lo es, porque yo no he conocido ningún cambio en el cual no se experimente un poco de dolor, de miedo, de tristeza, todo cambio implica la perdida de algo, las mariposas por ejemplo; pierden su cuerpo de oruga, el águila renueva su pico de una manera no tan bonita.

Así también la ansiedad, ella es un cambio doloroso y donde muchas cosas tendrán que cambiar en el interior, a otras se tendrán que renunciar y lo más importante tendrás que hacer cosas diferentes a las que venías haciendo cuando un ataque de pánico llegaba a tu día o cuando el miedo te acompañaba todo el tiempo. 

¿Sabes porque tenemos miedo constante?, independientemente de los pensamientos negativos que nos disparan el pánico, también se debe a que una parte de nosotros se tiene que ir y lo intuimos pero nos aterroriza, porque así nos hemos manejado toda nuestra vida, porque así nos enseñaron, porque así nos funcionó en algún momento de nuestra historia, el reto aquí es dejar ir todo eso y dar paso a algo nuevo, que te lo aseguro, será algo mucho mejor a lo que estas viviendo justo en este momento.

Muchos quisiéramos que el cambio fuera de un día otro, que la ansiedad se fuera así como llegó de un día a otro, pero la realidad es que fuimos realizando una suma de acciones que nos llevaron hasta el primer ataque de pánico (pero ese será tema de otro post). Lo importante aquí es subrayar que el proceso y la transformación toma su tiempo, porque se deben de deshacer todas las acciones previas, se debe equilibrar las áreas con las que se conforma nuestro ser (Esencia, mente y cuerpo) y restaurar el balance en todos los ámbitos de nuestra vida, porque cuando despiertas del letargo del miedo puede que tu vida sea un poco más caótica de lo que imaginabas, dándote cuenta que el pensamiento negativo muchas veces es un distractor, pero ese también es tema para otra ocasión.

Te envío un abrazo de alma a alma mientras tanto.

Mon.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar