Cuando tenemos ansiedad los pensamientos están a la orden del día en nuestra cabeza, no es algo novedoso, lo sé, pero a últimos tiempos he visto que son parte importante del origen de un ataque de pánico, de una crisis de angustia, de los miles y diversos síntomas físicos que podemos experimentar en nosotros.
Lo que he podido notar en consulta es, que en realidad sin pensamientos negativos no habría tantos problemas con la ansiedad, pero como seres humanos estamos compuestos de pensamientos todo el tiempo seamos conscientes o no de esto, esta en nuestra naturaleza y por tanto dejar de pensar será algo que nunca se irá de nosotros. Entonces… lo que debemos hacer en realidad, es aprender a pensar de manera diferente, enseñar a nuestra mente que las posibilidades a una situación son infinitas y que la tragedia es solo una, pero la más lejana a cumplirse, debemos conocer la real función de los pensamientos negativos, porque sí, aunque no lo creas, todo lo que vivimos durante la ansiedad tiene un fin de ser y créeme que no es el de asustarnos.
Pero vamos por partes.
La pregunta del millón: ¿De dónde vienen los pensamientos negativos?
Primero déjame decirte que aquella idea que tienes en la cabeza no es 100% tuya, en realidad y tanto en mi caso en particular como de otros tantos que he visto, estos pensamientos vienen de alguna lado en especifico, puede ser películas, programas de televisión, alguna noticia, un acontecimiento impactante con alguien que bien puedes o no conocer, de algo que leíste o escuchaste en alguna parte, el punto es, que toda la escena o el pensamiento en tu cabeza nunca es en totalidad de nuestra autoría, la mayoría de las veces viene de afuera y suele ser porque nos marcó de alguna manera visiblemente traumática, tanto así que nos dejó el temor de que lo mismo o algo peor pudiese pasar con nosotros.
También pueden venir de la consciencia colectiva o por aprendizaje en nuestro entorno familiar o social, muchas veces en algún punto de nuestras vidas entendimos que hay cosas a las que debemos temerles, no es que nuestros padres, vecinos, familiares, vecinos o personas cercanas nos hayan dicho de manera directa “debes temerle a esto o a lo otro”, no, no es necesario, hay muchos aprendizajes que adquirimos con el solo ver las reacciones o los sentimientos que tienen otros a algo en particular y normalmente estos conocimientos los adquirimos durante nuestra niñez y adolescencia, manifestándose años después en pensamientos que nos causan temor o aparecen de pronto cuando entramos en contacto con algo que nos hace recordar de forma inconsciente.
Entender que tú mente es como una enorme base de datos, ayudará a que entiendas que tus pensamientos negativos no nacen de ti de manera automática o de algo que esté mal contigo, en realidad proceden de información archivada en la memoria.
Los pensamientos sin importar que tan positivos o negativos sean, se construyen a partir de la información que conservamos en la memoria, no importa que tanto te acuerdes de ella o no.
Todas las ideas y la imaginación que las recrea en nuestra mente nacen de la combinación entre el estímulo externo (por ejemplo los síntomas que sentimos durante un ataque de pánico) y la información que tengamos relacionada con dicho estímulo (por ejemplo lo que vimos que le paso a un conocido, lo que escuchamos o leímos en algún lado, lo que observamos en una película y nos dejó una impresión muy desagradable o de miedo).
De esta construcción no somos conscientes ya que se hace en cuestión de segundos, sólo nos percatamos del resultado final representado en nuestra mente, que son los pensamientos ya elaborados y que comúnmente son los que nos provocan pánico, crisis de angustia o son aquellos que nos impiden fluir con un ataque de pánico o desconfiar a veces sobre lo que realmente significa un síntoma en ansiedad relacionándolo inmediatamente con otra cosa o diagnóstico, pues en nuestra base de datos no hay registro de que lo experimentado se relacione con ansiedad.
También pueden contribuir en nuestra base de datos la carga genética, el medio social, el entorno escolar, el ambiente familiar, las Miles de experiencias que vivimos en nuestra infancia, rechazos, pérdidas, confusiones, miedos y la relación que hayamos aprendido a establecer con nuestra mente.
Por tanto nuestros pensamientos, actitudes y comportamientos están determinados por nuestra información interna, que siempre puede cambiar y la ansiedad nos hace dar cuenta de ello, a través de las acciones y soluciones que tomemos con respecto a lo que sentimos y pensamos.
—¿Porque nos afectan tanto estas cosas entonces? Si yo veo que no todos reaccionan así— seguramente estarás diciendo, bueno, estas cosas te afectan porque eres altamente sensible y empático, por eso las cosas las sientes de forma más intima, sin importar que tan reales o no puedan ser (pero la alta sensibilidad es tema para un post más largo que publicaré más adelante).
¿Cuál es la función de los pensamientos negativos?
Como te dije más arriba, la función de los pensamientos negativos por muy increíble que parezca, no es para asustarnos, al contrario es para una finalidad muy, pero muy diferente.
Cuando tenemos ansiedad, nos encontramos en un estado más vulnerable emocionalmente hablando, nos encontramos con niveles altos de tensión o incluso hasta el tope de emociones reprimidas que no podemos procesar, aceptar, sentir y mucho menos dejarlas salir (la causa puede ser exactamente la misma que platicábamos más arriba, de manera aprendida sabemos que esas emociones no deben ni sentirse, ni mostrarse, así que de alguna manera las almacenamos, porque emoción que se siente y se guarda, es emoción que no se va, se va guardando hasta el punto que es meramente necesario sacarla de alguna forma, sí, la creencia de que dejemos que la emoción se vaya sin poder expresarla no es tan real como pensamos).
Aquí es donde muchas veces menciono que la ansiedad siempre nos habla con metáforas, los pensamientos negativos muchas veces en realidad tratan de decirnos lo que estamos sintiendo y debemos solucionar. Como para nosotros no es tan fácil aceptar una emoción, la mente utiliza toda esa información que tiene para dar forma a la sensación y proyectarla de alguna manera (aunque eso significa asustarte un poco).
También por eso la importancia de aprender a pensar de una manera más infinita con probabilidades que no contengan un resultado negativo, eso se logra mediante el entrenamiento de nuestra mente y nuevos hábitos en el desarrollo de mentalidad y creencias, en un cambio radical de toda información que consumes, personas que frecuentas y actividades que realizas. En el siguiente post hablaré un poco más de esto.
Mientras tanto, te envío un fuerte abrazo de alma a alma.
Nos leemos en la próxima.
Psic. Montserrat Bautista.
